Pistas legales para apropiarte de tu proceso de justicia en casos

¿Te decimos un secreto? Esta publicación no estaba planeada 😊. No era así porque el plan original era hacer un manual dirigido a personas profesionales del derecho, a quienes en caso de encontrarse ante una situación de violencia digital,  tuvieran herramientas especializadas al caso. Sin embargo, al estar redactando, nos íbamos percatando de que, aunque quisiéramos hacerlo accesible para todas las personas utilizando un lenguaje sencillo, en ocasiones no era tan sencillo como pensábamos, pues existen términos y conceptos que son parte del lenguaje técnico propio de las diferentes disciplinas, entonces, nos vimos en medio de un montón de pies de página para ir explicando lo que significaban conceptos jurídicos.

          Optamos entonces por hacer este documento dirigido especialmente para ti, porque no es necesario ser abogada para defender tus derechos, tampoco es necesario hablar de una manera complicada. En un país donde más de la mitad de la población desconoce acerca de sus derechos, se vuelve fundamental conocerlos para poder ejercerlos; al caso, podemos citar que el

58.4 por ciento de la población mexicana no ha escuchado hablar sobre los derechos sociales, mientras que el 41.4 por ciento sí los conoce, y el 0.2 restante no los recuerda o no sabe de ellos (CESOP[1], marzo 2024).

Ante un panorama que evidencia la falta de conocimiento de nuestros derechos, estos son susceptibles de ser violentados permanentemente; pero conocerlos es un paso inicial para poder defenderlos y eventualmente apropiarnos de ellos. En el plano de derechos digitales la situación es aún más grave, porque gran parte de los abusos que se cometen son contra personas menores de edad, o muy jóvenes, por lo que el desconocimiento de sus derechos puede ser aún mayor.

Ciertamente un proceso ante las autoridades (Juzgados o Fiscalía) requiere conocimientos jurídicos; sin embargo, cuando sabemos qué nos merecemos en términos de justicia y qué le obliga al Estado, no es tan fácil que nos den respuestas evasivas o negativas; además, es más viable ir generando una cultura de denuncia que vaya poniendo en práctica una ciudadanía libre de violencias.

Por otro lado, e independientemente de las obligaciones que son inherentes al Estado, es importante que como mujeres fortalezcamos nuestras propias maneras de accionar, y de apoyarnos entre nosotras, de hacer comunidad que regenere el tan dañado tejido social, y que generemos mecanismos alternos, que sigamos siendo creativas en las búsquedas de justicia, pues, a la par de los procesos jurídicos formales, construir redes de sororidad puede salvarnos de situaciones inmediatas y urgentes.


[1] Boletín 5628 del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados.