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Acompañar, no prohibir: cuidar a las niñas, niños y adolescencias en el mundo digital

Reflexión del papel de la tecnología en la vida de niñas, niños y adolescentes.

Por Cinthia Gonzalez

Las niñas, niños y adolescencias crecen hoy en un entorno digital. Internet, las redes sociales, los videojuegos y las plataformas de mensajería no son un “extra” en sus vidas: son espacios donde aprenden, se relacionan, construyen identidad y ejercen su derecho a la participación. Frente a este contexto, la respuesta adulta suele oscilar entre el miedo y el control, expresado muchas veces en prohibiciones totales. Sin embargo, prohibir no protege; por el contrario, puede aumentar los riesgos y profundizar las desigualdades.

Es muy importante reconocer que niñas y adolescentes viven el entorno digital de forma distinta. Ellas enfrentan con mayor frecuencia violencia sexual digital, acoso por su apariencia, control de sus relaciones y castigos morales por ejercer su derecho a expresarse. Cuando la respuesta ante estas violencias es “quitar el celular” o “cerrar la cuenta”, el mensaje implícito es que la responsabilidad recae en ellas, no en quienes ejercen la violencia. Esto refuerza lógicas de silenciamiento y culpa que históricamente han afectado a mujeres y niñas.

Acompañar implica escuchar sin juzgar, creer en lo que niñas, niños y adolescentes cuentan, y reconocerles como sujetos de derechos. Saber escuchar y acompañar cuando algo les duele en línea. Lo digital también genera emociones: vergüenza, miedo, ansiedad o tristeza. 

Minimizar, ignorar, dar por hecho estas experiencias rompe la confianza y dificulta que pidan ayuda cuando más lo necesitan.

La prohibición— ineficaz, agresiva, limitante. Cuando se restringe el acceso sin diálogo, las infancias buscan alternativas ocultas, navegan sin referentes y enfrentan los riesgos en soledad. En cambio, el acompañamiento activo permite construir herramientas: aprender a poner límites, reconocer la violencia digital, cuidar la privacidad, pedir ayuda y ejercer una ciudadanía digital crítica y responsable.

Acompañar no significa vigilar todo el tiempo ni invadir la intimidad. Significa estar disponibles, generar acuerdos claros, hablar sobre consentimiento, respeto y autocuidado digital, y actualizarse constantemente sobre las plataformas que utilizan. 

——También implica que las personas adultas revisen sus propias prácticas digitales, ya que educar se hace más con el ejemplo que con el castigo.— mundo adulto.

Cuidado colectivo—- Cuidar en lo digital es una tarea en equipo- escuelas, familias, comunidades y plataformas tienen responsabilidad en la creación de entornos más seguros. Apostar por el acompañamiento es apostar por infancias y adolescencias con más autonomía, más confianza y más herramientas para enfrentar un mundo digital que ya es parte de su presente y de su futuro.