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Mujeres en el diseño de moda

Por Cinthia González Salinas

La moda nos permite gritar, llorar, reír sin siquiera mover ni un gesto de la cara. Cada día que nos vestimos contamos una historia diferente que ha sido narrada desde los principios de la humanidad. En todos los pueblos, sin importar su ubicación geográfica, el diseño de moda es una de las claves más necesarias para entender y estudiar a las personas. La expresión humana ha sido influenciada por la indumentaria, y la historia del diseño se encarga de compartirnos quiénes fueron esas personas clave para lograrlo. Desgraciadamente, aún es difícil encontrar fuentes donde se hable de la participación de las mujeres en este contexto, si bien estamos presentes en inspiraciones y pasarelas, nuestra presencia como diseñadoras de indumentaria y de textiles aún está muy lejos de encontrarse en el mismo protagonismo que nuestra contraparte masculina. 

Muchas de las mujeres en el mundo de la moda han impactado los ojos del público y de los diseñadores haciendo historia en las pasarelas y portadas de revistas. No hay nada de malo en esto pero nuestra participación en esta profesión se ha limitado a ser modelos, y musas. En general es muy difícil alcanzar el nivel y respeto que merecemos como creadoras de ideas. Si hay marcas de moda muy conocidas de diseñadoras como Coco Chanel o Carolina Herrera, sin embargo los escaparates y boutiques siguen dominadas por diseñadores de moda hombres; e incluso independientemente del origen de las marcas, hoy en día solo el 14% de las empresas de moda a nivel mundial son dirigidas por ejecutivas, según un estudio hecho en 2015 por Bussiness of Fashion. Sigue siendo una interrogante muy grande para mi, ¿cómo una marca puede empoderar a una mujer con sus productos sin creer en las mujeres poderosas para puestos directivos?

Historias de mujeres brillantes han sido ignoradas a pesar de su gran participación e influencia en lo que hoy es el mundo de la moda. 

Harriet Powers y Faith Ringgold fueron dos mujeres afroamericanas, que con casi 100 años de diferencia entre sus vidas, bordaron y crearon arte con textiles y técnicas mixtas que hasta el día de hoy podemos ver exhibidas en los museos. Su obra crea narrativas para entender la división social e injusticias a lo largo de su vida. Por un lado Harriet Powers vivió cuando la esclavitud aún estaba presente en Estados Unidos; en sus edredones cuenta leyendas e historias de inspiración para las esclavas liberadas. Y Faith Ringgold es recordada por su inagotable lucha para lograr una mayor representación de mujeres y afroamericanos en el arte contemporáneo. 

Jeanne Paquin fue la primera gran diseñadora de moda, tuvo un papel muy importante en el cambio de silueta de la indumentaria femenina a finales del siglo XIX y principios del XX; fue una mujer que hacía ropa para mujeres, se centraba en la comodidad y funcionalidad en tiempos del incómodo corset. Fue presidenta de la Cámara Sindical de Alta Costura y una de las pioneras en el negocio de la moda moderna, introdujo el negro como un color de moda y no de luto, además de crear el primer vestido considerado un atuendo de día y de noche.

Dorothy Liebes, la madre del tejido moderno, contribuyó a la creación de fibras sintéticas para textiles hechos a máquina, además de que fue consultora de color y diseño para empresas como Dupont, Dow y Bigelow Carpets. Su influencia en la tejeduría ayudó a traer una técnica antigua a la era moderna. En todos los casos no hay información suficiente para conocer más a estas grandes mujeres, su historia no es contada hoy. 

Actualmente el mercado en la moda está dominado por mujeres, sin embargo en puestos directivos aún somos minoría.

Si bien hay muchas mujeres listas para los puestos ejecutivos, no es ningún secreto que aún sean una minoría en comparación con los diseñadores. Un caso muy interesante para mí fue la investigación realizada por la profesora Efe Maya Hansen en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid; los resultados muestran un grupo formado por 23 mujeres y 3 hombres, de los cuales 2 chicos tuvieron éxito profesional, mientras que sólo 4 mujeres siguieron trabajando en el sector. Según las investigaciones, la mayor razón por la que las mujeres dejan su profesión en diseño es la necesidad de sacar a la venta nuevas colecciones con mucha frecuencia obstaculizando la “responsabilidad” de las mujeres al momento de ser madres y de formar una familia. 

La producción de la moda sigue muy confiada del “woman´s touch”, por lo que los puestos que se nos asignan se limitan a la artesanía y a la confección. Sin embargo, diseñadoras como Iris Van Harpen y Lisa Lang han demostrado que las mujeres también podemos combinar moda con tecnología.  

La publicación de revistas es uno de los canales principales para compartir las últimas innovaciones del mundo de la moda, sin embargo fue apenas en 1974 cuando por primera vez en la historia de Vogue EEUU y Elle Francia se eligió a una modelo de color para ser parte de la portada. 

“Mi raza limitó mi retribución, significativamente menor que la de mis colegas blancas. La industria tardó en incluir a más personas negras en otros aspectos de la moda y la belleza. Me reprendieron por pedir fotógrafos negros, maquilladores y estilistas para las sesiones de fotos. El silencio sobre la raza era entonces, y sigue siéndolo, el coste de admisión en los niveles más altos de la industria de la moda”.

Beverly Jonhson para el Washngton Post meses después de ser la primera modelo de color en aparecer en la portada de Vogue EEUU y Elle Francia. 

Hoy en día las marcas intentan tener una visión más incluyente y diversa del mundo creando campañas de gran impacto. Pero la realidad es que la participación de mujeres es muy poca; no hay información suficiente para conocer cuántas mujeres afroamericanas o latinas hay en puestos directivos, o realmente si el apoyo a la comunidad trans va más allá de la publicidad. Nos encontramos en una delgada línea entre no saber si realmente existe una propuesta de diversidad o si las grandes marcas caen en la presión social o estrategias de mercadotecnia.  

Desde mi papel como estudiante de diseño de moda, creo que es necesario que haya una perspectiva de género que nos permita aprender sin repetir los estereotipos existentes. Hay muchísimas mujeres en esta industria pero aún no se escucha nuestra voz, las poblaciones están cambiando y las profesiones y educación deben cambiar con ellas.

La moda es un reflejo de la sociedad, sus deseos e intereses, sus creencias; no dejemos de pensar que el vestirnos día con día también tiene un impacto político y social que puede mejorar ese reflejo. Busquemos diseñadoras locales, compartamos trabajos de fotógrafas, sigamos marcas inclusivas, vistamos ropa fabricada con ética y sustentabilidad. Las mujeres en toda nuestra diversidad somos historia y ya es hora de contarla.

Fuentes de investigación:

  • Daniel Borrás (2018). Por qué la moda sigue siendo un mundo de hombres. Vogue. 
  • Vanessa Friedman (2018) El problema de las mujeres en la moda: los hombres. The New York Times. 
  • María Porcel (2020) Cuando las mujeres negras hicieron historia en la moda. Madrid, El País. 
  • Paloma Sevilla (2020). Mujeres negras en la Alta Costura: una difícil revolución iniciada por Yves Saint Laurent, S Moda

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