Por Martha Yah Santana
Si eres docente de secundaria o tienes cercanía con una persona adolescente, seguramente conocerás conflictos vinculados a lo que sucede en redes sociales, en videojuegos o cómo navegan en Internet las adolescencias. La foto que tomaron de alguien en su peor ángulo, que luego se volvió un sticker, hasta casos en dónde se comparte información y existen burlas o comentarios negativos de las personas.
Sabemos que esto puede llegar a ser abrumante, por eso hoy queremos presentarte un poco sobre algunos datos de la violencia digital y adolescentes en el país para luego contarte nuestra alternativa ante tal situación, esto con nuestro trabajo al hacer talleres con adolescentes.
Violencia digital y adolescentes
Internet, ese espacio en el que disfrutamos obtener información, comunicarnos, ver nuestras series favoritas o simplemente scrollear por horas, sí ahí también se vive la violencia.
En el último informe sobre ciberacoso en México (Mociba, 2024) vemos que hay un dato que llama la atención: el 26.6% de las mujeres usuarias de internet de 12 a 19 años vivió ciberacoso en los últimos 12 meses.
Por otra parte, hay un dato que indica la edad de la persona receptora de violencia y la persona acosadora, como podemos observar en la tabla hay una relación en los mismos rangos de edad, siendo el de adolescentes el más frecuente. Esto nos puede dar una idea de cómo es la situación a la que se enfrentan las y los adolescentes en Internet.

Es más común de lo que creemos, y existen casos recientes en nuestro entorno que nos llevan a repensar cómo estamos entendiendo la violencia digital y sus múltiples expresiones, desde una burla hasta casos de falsas ofertas de trabajo.
La violencia digital no es ajena a otras violencias que se viven en el país.
Este panorama nos preocupa y también nos mueve, en Cultivando nos ha llevado a nombrar y acompañar, es por eso que decidimos que esta entrada sea de nuestra experiencia al hacer talleres sobre violencia digital en las escuelas secundarias. Puede que ya hayamos pasado por tu escuela o algún día quieras compartir un espacio con nosotras.
Talleres con adolescentes
Nosotras apostamos desde el acompañamiento, es decir, a un entendimiento de la experiencia de las personas apoyando su proceso y no revictimización, suena claro, pero es todo un reto. Algo qué hemos aprendido es que muchas veces los entornos de las y los adolescentes no les cuidan, por el contrario les culpan. Ser acompañante y tallerista con adolescentes implica un reconocimiento de nuestros lugares, no dejamos de ser personas adultas, ¡pero podemos entenderles!
Ante un sistema social y educativo adultocéntrico la apuesta es el reconocimiento desde un protagonismo, esto en la práctica resulta desafiante al integrarse a un sistema educativo que privilegia la mirada adulta, desde los talleres hemos percibido que ante una situación de violencia se recurre al castigo y no a la escucha. Si eres docente o persona cercana a una persona adolescente, intenta el diálogo acercándote a su mundo.
Es muy diferente preguntar qué les gusta, a solo llegar y juzgar diciendo ¡en mis tiempos no hacíamos eso!
Nuestra respuesta ante las violencias es desde una pedagogía feminista y crítica en busca de una libertad y no opresión sexista como insistía nuestra querida bell hooks. Buscamos poner al centro el acceso a Internet como un derecho de las adolescencias y por ello garantizar que sea un momento de disfrute y no de violencia. Desde el marco tecnofeminista la apuesta por los talleres es gozar de internet, pero también de ser conscientes de las violencias que ahí se viven.

Acompañamos para resistir, para sostenernos, jugamos y hablamos sobre redes sociales, ¡obvio ya nos sabemos más palabras de las nuevas generaciones!
Abrazamos a las adolescentes que fuimos y que acompañamos como nos hubiese gustado que fueran con nosotras.
En los talleres ponemos las herramientas para que las y los adolescentes expresen cómo se sienten ante la violencia digital. Los productos realizados en los talleres son evidencia del cómo significan y viven las violencias, que incluso han sido normalizadas en sus entornos cotidianos. No ha sido sencillo, entender distintos casos, atender a sus dudas, pero sobre todo escucharles porque muchas veces nadie lo hace.

Detener la violencia digital implica un aprendizaje de cómo queremos habitar internet, así es remarcamos el habitarlo, porque al pensarlo nuestro hogar procuramos seguridad y estabilidad.




