Por Ana Larissa Paisano Amaya
En el mes de diciembre, muchxs se tomaron el tiempo de reunir recortes, hojas de papel, colores y lápices; buscar algún espacio seguro dentro o fuera de casa; y procedieron a realizar una lista de propósitos de año que contenía metas, deseos de vida, repensar pausas, retomar actividades y culminar proyectos. Incluso, hubo personas que decidieron terminar una relación luego de reflexionar sobre el vínculo que construyeron y sostuvieron con esa persona, darse cuenta de que en esa relación no vibraban con lo que estaban buscando y queriendo para sus vidas.
Algunas personas, luego de una ruptura amorosa, tienden a llorar, gritar, rabiar, experimentar decepción y confusión por no entender lo que está sucediendo. Surgen dudas por la forma en la que se terminó todo, acompañadas de una sensación de sentirte perdidx y a la deriva, preguntándote: ¿ahora qué sigue? Algunas personas experimentan mucho enojo directo con su expareja; también enojo y culpa consigo mismxs por no haber visto las señales a tiempo, lo que se conoce como banderas rojas o red flags. En otras personas puede surgir el sentimiento de gratitud, y otrxs guardan silencio para procesar lo vivido. Cada cuerpo reacciona distinto.
En este espacio hablaremos del duelo luego de una ruptura amorosa. Nos iremos cuestionando con mucho cuidado:
- ¿Te ha pasado algo similar?
- ¿Qué has sentido al terminar una relación?
- ¿Cómo se siente tu cuerpo?
- ¿Cómo manejas todo ese mar de emociones, sentimientos y pensamientos?
- ¿Alguna vez te has preguntado si lo que estás viviendo es un duelo?
Estas preguntas las comparto con la intención de generar un espacio reflexivo sobre tu ruptura y su relación con el duelo. El duelo se puede experimentar de muchas formas e intensidades. Por ejemplo, un duelo se puede sentir al terminar una relación de amistad o de pareja, así como cuando te mudas de casa, cambias de trabajo, te alejas de tu familia, de escuela o de carrera; cuando decides ya no continuar con la alimentación o hábitos que te causaban un deterioro en tu salud; así como vivir un duelo por la muerte de tu mascota. Los duelos no solo surgen con la muerte de un familiar: pueden verse y sentirse al separarse de personas, objetos y espacios.
Existen diversos duelos, entre ellos: duelos pausados, no reconocidos, confusos, anticipados, distorsionados, entre otros. Hablar con libertad sobre lo que sientes en lo profundo de tu ser, sobre ese dolor que va más allá de lo físico y que conecta con lo emocional, se concentra en forma de nudos en la garganta, opresiones en el pecho y malestares estomacales. Son formas de expresar las dolencias y afecciones con libertad, sin domesticar ni mucho menos biologizar tu sentir.
Es importante que tengas presente que el duelo, para J. Tizón ,
“es un término que, en nuestra cultura, suele referirse al conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que siguen a la pérdida de una persona con la que el sujeto en duelo, el deudo, estaba psicosocialmente vinculado”.
Es decir, reconocer cómo la memoria se teje con la emoción y cómo el cuerpo hace un reconocimiento a la falta de ese ser querido, espacio u objeto.
El duelo, del latín dolus (dolor), es la respuesta emotiva a la pérdida de alguien o de algo. Duelo, para la Real Academia de la Lengua, tiene varios significados:
- Dolor, lástima, aflicción o sentimiento.
- Demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien.
Es natural y esperado que experimentes tristeza, miedo, incertidumbre, dudas, rabias y calma luego de tomar la decisión de terminar una relación. Recuerda que nuestro comportamiento cambia: puede que desees estar solx y en silencio, o sentir la necesidad de estar en compañía y reír a carcajadas. Puede pasar de todo un poco. Ten calma: tu cuerpo y mente están procesando estos mecanismos que van con tu conducta y la adaptación a tu realidad, permitiéndote tomar conciencia de ti mismx. El experto e investigador J. Bowlby define el duelo como
“todos aquellos procesos psicológicos, conscientes e inconscientes, que la pérdida de una persona amada pone en marcha, cualquiera que sea el resultado”.
En efecto, el duelo es esa experiencia de dolor, lástima, aflicción o resentimiento que se manifiesta de diferentes maneras con ocasión de la pérdida de algo o de alguien con valor significativo. Lo que estás experimentando es válido: solo tú sabes lo que sientes y la forma en cómo lo sientes. Es importante mencionar que actúas de acuerdo con tus experiencias vividas en el cuerpo; por lo tanto, podemos afirmar que el duelo es un proceso que toda persona experimenta en la vida.
Intenta no comparar tus dolencias y tus procesos con otras personas que estén atravesando un duelo por ruptura, porque todxs sentimos distinto. Intenta buscar una red en la que puedas sentirte abrazadx y escuchadx, donde te permitan colocar tu vulnerabilidad y te sostengan como tú lo necesitas. Reconoce tus sentimientos e intenta expresarlos sin herir a lxs otrxs.
La forma en que comprendemos el proceso de duelo está relacionada con la forma en que manejamos la muerte en el medio cultural en el que nos movemos, y ha ido evolucionando según las distintas épocas por las que ha atravesado la humanidad.
Hoy reflexionamos un poco sobre el duelo y estos movimientos en el cuerpo y la mente luego de una ruptura amorosa. Ten presente que tu lista de propósitos de año puede cambiar y modificarse las veces que tú lo decidas.
No te olvides de que expresar tus emociones, sentimientos y pensamientos en voz alta es una forma de experimentar libertad y otras formas de hacer justicia.
