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No es evidente, pero si incomoda 

Por Cinthia González

Cuando pensamos en violencia digital muchas veces nos vienen a la mente insultos en comentarios, amenazas por mensaje o publicaciones de burlas, la entendíamos como algo directo y fácil de identificar, sin embargo la violencia digital no solo está presente de forma tan evidente, muchas veces aparece de manera sutil, oculta y tan normalizada que es difícil de detectar.

También hay que tomar en cuenta que las palabras y el lenguaje son algo vivo que evoluciona todo el tiempo. Cada generación desarrolla formas de comunicación que van desde memes, expresiones, referencias culturales y códigos que pueden ser difíciles de entender para quienes no forman parte de ese espacio, muy six-seven ¿no crees? Muchas veces la violencia digital se expresa a través de esos códigos, el sarcasmo, comentarios sin contexto o emojis han comenzado a funcionar como herramientas que permiten agredir sin que la violencia sea totalmente visible, pues entre esos comentarios se pueden esconder un ataque, burla o humillación; esto hace que la violencia digital sea cada vez más difícil de identificar tanto para quienes la viven como para quienes intentan denunciar. 

El problema no es solo que el lenguaje violento haya cambiado, sino que ahora se ha normalizado. Cuando la agresión es directa, resulta más sencillo identificarla y señalarla. Pero cuando la violencia se expresa a través de estas diferente formas de comunicación, muchas veces se minimiza o se pone en duda la experiencia de quien la vive. Se generan frases como “solo es un comentario”, “estás exagerando” o “bloquea el perfil y listo”. Además de que la violencia digital suele ser persistente, no son casos aislados, sino acciones constantes y reacciones repetidas, que desgraciadamente las vuelve cotidianas. Esta situación no sólo invisibiliza la violencia, sino que también aumenta el desgaste físico y emocional de quienes la viven.

A esto se suma otro problema importante: el agotamiento que produce reportar las publicaciones y comentarios y que no ocurra nada, porque cuando estos mensajes no contienen insultos directos o no infringen las normas de convivencia de las plataformas, no son eliminados. Es frustrante y cansado. Con el tiempo, muchas personas dejan de reportar porque sienten que no sirve de nada, contribuyendo a normalizar.

Esta situación también está relacionada con la manera en que funcionan los algoritmos de las plataformas digitales. Mucha de la tecnología de moderación de contenido está diseñada para detectar palabras ofensivas claras, amenazas directas o expresiones explícitas, sin embargo, el lenguaje no funciona únicamente a partir de palabras aisladas, sino del contexto e intención con la que se escribe. Un comentario puede no contener ninguna palabra ofensiva pero ser profundamente violento, generando ansiedad, miedo, inseguridad o la decisión de no participar en espacios digitales, de esta manera muchas formas de violencia digital quedan ocultas para los reportes. El hecho de que una agresión no viole directamente las normas de convivencia de una plataforma no significa que no sea violencia, y aunque no se nombre en estadísticas o en las plataformas, sí afecta la manera en que las personas habitamos los espacios digitales. Debemos exigir a las plataformas que atiendan estas inquietudes, amplificando los diferentes tipos de violencia.

Recuerda la violencia digital no surge “de la nada”, sino que está relacionada con desigualdades que ya existen fuera de la digitalidad, amplificando la violencia. No se queda en estos espacios ¿qué hay detrás de toda la agresión? ¿qué está pasando en nuestro contexto para que estas agresiones se estén normalizando? El lenguaje cambiante y desconocido puede dar miedo; si bien puede ser una herramienta para agredir sin ser detectado también es parte de la identidad de cada generación. Si quieres aprender nuevas palabras te recomiendo que le eches un ojo a la Tercera Edición de nuestro Diccionario Digital para personas no tan Digitales y abras la conversación al respecto, hacer comunidad es la clave.